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Levante UD, equipo de fútbol decano de Valencia
Desde siempre el Levante UD me ha resultado simpático. Este año juega, por fin, en primera división después de más de 40 años pululando por categorías inferiores.
Indagando por ahí, he descubierto que la RFEF considera a este equipo como el decano de la Comunidad Valenciana. Ello es debido a que el actual Levante UD es fruto de la fusión de dos equipos anteriores: el Levante FC y el Gimnástico FC
El Levante FC venía jugando desde 1907 con el nombre de Cabanyal FC, barrio popular de los poblados marítimos de Valencia. Sin duda, el nombre de Levante FC, oficial desde 1917, fue tomado de la playa de levante de la Malvarrosa. Por su parte, el Gimnástico FC fue fundado y registrado en 1909, año que se considera como fundacional para el club que surgió de la fusión.
El Levante FC fue el campeón de la Copa de la España Libre en 1937, única competición de fútbol celebrada durante el transcurso de la Guerra Civil Española.
Al final de la contienda, ambos clubes se fusionaron formanto la UD Levante-Gimnástico (popularmente denominado “Udelage”). El Levante FC puso los jugadores, y el Gimnástico puso el histórico campo de Vallejo y la elástica azulgrana. Hay más, pues la actual segunda equipación del Levante UD es blanquinegra, como la del antiguo Levante FC; y la denominación de “granotas” es heredada del Gimnástico, pues sus primeros partidos se jugaban en un campo del cauce del río Turia, plagado de ranas. La actual denominación, la camiseta definitiva (durante un tiempo fue a franjas blanquirrojas con los puños y cuellos azules), y el escudo (se eliminaron el yugo y las flechas) son del año 1942.
Como curiosidad, me he encontrado que el Gimnástico CF se refundó en 1980, llegó a militar en la tercera división, pero ahora mismo lo tengo perdido. Ya diré algo por aquí si encuentro información.
… y ahora piden perdón
Tiene su gracia la web sorryeverybody.com en la que, al menos un 49% de los norteamericanos pide gráficamente perdón por lo ocurrido, a pesar de que lo hubieran intentado con todas sus fuerzas.
Un ejemplo:

Master and Commander
Acabo de terminar de leer el primer libro de la larga serie escrita por Patrick O’Brian: Capitán de mar y guerra, o Master and Commander en su versión original.
Me ha gustado muchísimo, a pesar de que, prácticamente toda la novela está llena de voces propias del lenguaje marinero de la época. De todos modos, poco a poco, me he ido enterando de lo que es la jarcia, las distintas partes de la arboladura, y todas las velas que puede llegar a haber en un navío.
Ya antes de empezar a leerlo, sabía que el O’Brian había escrito muchísimos libros sobre las peripecias del capitán Jack Aubrey y su buen amigo el cirujano Stephen Maturin. Pero, caramba, no pensaba que fueran tantas. Nada más terminar la novela, me he tenido que documentar y, afortunadamente, he encontrado una página web en castellano sobre la saga, que no tengo más remedio que recomendar: El Sollado de la Surprise.
¡Ya me hubiera gustado haberla descubierto antes! No sólo te muestra la colección completa de novelas (el canon) en su traducción al castellano, sino que hay gran cantidad de gráficos, de artículos, de enlaces, etc. que te permiten seguir sin problemas todo la parafernalia que adorna sus novelas, sin necesidad de obviarla (que era lo que tenía que hacer muchas veces cuando no me enteraba de nada).
También tiene un enlace a un artículo del ínclito Arturo Pérez-Reverte, escrito en 1995. En este artículo recomienda muy fervientemente los libros de O’Brian. Me resulta especialmente interesante este párrafo:
Descubrí esas historias hace poco, y en ellas reencontré un placer que creía agotado: sumergirme en la pasión de una historia fascinante y que aún no me había contado nadie. He sido muy feliz con las dos novelas del capitán Jack Aubrey, y deseo seguir siéndolo. Y como leo fatal en inglés, quiero que tengan
éxito, y las compre mucha gente, y la editorial haga que se traduzcan y publiquen aquí todas. Y que yo pueda, durante mucho tiempo aún, amanecer tiritando de frío en el puente de la Sophie, dando caza a una vela enemiga que corre bajo un chubasco, en el horizonte, mientras el viento silba en la jarcia y los artilleros destrincan los cañones para el combate.
Me complace muchísimo esta reflexión, porque a raíz de la publicación de Cabo Trafalgar, me pareció leer por ahí una crítica velada (o no tanto) a dicho autor, por parte de Pérez-Reverte. Está bien que uno sepa reconocer sus influencias. Ya sólo por eso, prometo leer la novela.
Pruebas del 320i E30
Me he encontrado por ahí las pruebas del coche que me tiene enamorado. A ver si aprendo un poquito de alemán y traduzco lo que dicen de mi precioso little six.





