Master and Commander

Acabo de terminar de leer el primer libro de la larga serie escrita por Patrick O’Brian: Capitán de mar y guerra, o Master and Commander en su versión original.

Me ha gustado muchísimo, a pesar de que, prácticamente toda la novela está llena de voces propias del lenguaje marinero de la época. De todos modos, poco a poco, me he ido enterando de lo que es la jarcia, las distintas partes de la arboladura, y todas las velas que puede llegar a haber en un navío.

Ya antes de empezar a leerlo, sabía que el O’Brian había escrito muchísimos libros sobre las peripecias del capitán Jack Aubrey y su buen amigo el cirujano Stephen Maturin. Pero, caramba, no pensaba que fueran tantas. Nada más terminar la novela, me he tenido que documentar y, afortunadamente, he encontrado una página web en castellano sobre la saga, que no tengo más remedio que recomendar: El Sollado de la Surprise.

¡Ya me hubiera gustado haberla descubierto antes! No sólo te muestra la colección completa de novelas (el canon) en su traducción al castellano, sino que hay gran cantidad de gráficos, de artículos, de enlaces, etc. que te permiten seguir sin problemas todo la parafernalia que adorna sus novelas, sin necesidad de obviarla (que era lo que tenía que hacer muchas veces cuando no me enteraba de nada).

También tiene un enlace a un artículo del ínclito Arturo Pérez-Reverte, escrito en 1995. En este artículo recomienda muy fervientemente los libros de O’Brian. Me resulta especialmente interesante este párrafo:

Descubrí esas historias hace poco, y en ellas reencontré un placer que creía agotado: sumergirme en la pasión de una historia fascinante y que aún no me había contado nadie. He sido muy feliz con las dos novelas del capitán Jack Aubrey, y deseo seguir siéndolo. Y como leo fatal en inglés, quiero que tengan
éxito, y las compre mucha gente, y la editorial haga que se traduzcan y publiquen aquí todas. Y que yo pueda, durante mucho tiempo aún, amanecer tiritando de frío en el puente de la Sophie, dando caza a una vela enemiga que corre bajo un chubasco, en el horizonte, mientras el viento silba en la jarcia y los artilleros destrincan los cañones para el combate.

Me complace muchísimo esta reflexión, porque a raíz de la publicación de Cabo Trafalgar, me pareció leer por ahí una crítica velada (o no tanto) a dicho autor, por parte de Pérez-Reverte. Está bien que uno sepa reconocer sus influencias. Ya sólo por eso, prometo leer la novela.

Master and Commander
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