La ley de la lengua

En el siglo XIX, y hasta principios del XX, en Eden, Twofold Bay, Australia, existía un método para cazar ballenas poco menos que curioso. Bancos de orcas acechaban a las ballenas que procedían del Océano Antártico y las cansaban hasta ponerlas a tiro de los arponeros de la zona, quienes las remataban. Eran las asesinas del Edén, killers of Eden.

La simbiosis llego a tal extremo que las orcas avisaban a los balleneros de la presencia de ballenas, dirigían a los botes entre la niebla, e incluso defendían a los posibles náufragos de los ataques de los tiburones. Estos bichos eran capaces de distinguir a los botes de la zona (pintados generalmente de verde) de otros distintos que se acercaran a cazar ballenas, a los que no ayudaban, claro.

Al finalizar la caza, los balleneros entregaban a las orcas su bien más preciado: la lengua. Era la “ley de la lengua”.

Las localizaciones de los hechos se pueden encontrar en Google Earth, con sólo insertar “Eden, Australia” en el formulario de búsqueda.

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