Televisión en formato panorámico (o incluso en alta definición): el que dé primero, dará dos veces

Hay cosas que no entiendo en el mundo del marketing aplicado a la promoción de nuevas tecnologías. Un claro ejemplo lo tenemos en la televisión. Dejando aparte el tema de los contenidos (creo que eso ya no tiene solución), no entiendo por qué los distintos operadores de televisión en España se empeñan en no avanzar tecnológicamente en sus emisiones.

Por ejemplo, si nos salimos de Madrid y Barcelona, prácticamente la totalidad del territorio español se encuentra a oscuras en cuanto a sonido estereofónico (hablo de televisión analógica, la única que actualmente tiene niveles de audiencia dignos de consideración), a excepción de aquellas zonas cubiertas por las televisiones autonómicas que disponen de su propia red de difusión (es decir, independientes de la vieja Retevisión, hoy Abertis Telecom, como Canal 9 y TV3). Y eso a pesar del magnífico parque de equipos de Home Cinema con sonido 5.1 (y más) que disfrutamos (¿disfrutamos?) en este país gracias a haber sido el capricho estrella (¡me lo regalo!) hace ya algunas navidades. ¿Tiene la culpa Retevisión (me resistiré durante mucho tiempo a llamarlos Abertis), o es que a los técnicos responsables de la parte técnica de los operadores de televisión se las reflanflinfa? Porque lo que es seguro es que los programadores y gestores pasan totalmente del tema (si es que están siquiera al corriente del mismo).

Afortunadamente, parece ser que los canales de dichos operadores a través de TDT sí que emiten habitualmente en estéreo. Uf, qué alivio, sobre todo si tenemos en cuenta que la tecnología, en realidad, les permite tener capacidad para realizar emisiones en sonido 5.1, por lo menos. Aunque, para lo que hay que oír…

Pero bueno, uno ya tiene su edad, y ha machacado lo suficiente sus pabellones auditivos en antros en los que el valor medio de luminosidad es inversamente proporcional al nivel medio sonoro. Cuando no, utilizando todo tipo de artilugios (ahora llamados gadgets) con los que disfrutar de atronadoras melodías, a menudo no tan melodiosas. Por tanto, el hecho de escuchar al señor ZP o al señor Rajoy (¿les visteis el par de microfonillos colgando de sendas solapas?) responder o hacer el paripé en sonido envolvente, no es que sea de imperiosa necesidad para mí.

Pero, sin embargo, se me caen los palillos del sombrajo cada vez que entro en un bar patrio y me encuentro cualquier tipo de programa cultural (generalmente fútbol) reproducido es esos alardes de tecnología de 40 pulgadas (o más) de diagonal en formato panorámico, cuando en realidad está siendo emitido en triste relación de aspecto 4:3. Y lo peor es cuando el dueño del mismo, argumentando que ha pagado todos y cada uno de los píxeles de la pantalla a razón de 0,1 céntimos de euros cada uno (aproximadamente), se empeña en utilizarlos todos ellos, y, en lugar de recortar la imagen por arriba y por abajo (no vaya a ser que se pierda el marcador simultáneo o los SMS enviados al diario de Patricia), prefiere estirarla cual hojaldre multicolor, quedándose todos los jugadores achaparrados, y los invitados a las tertulias con cara de pan (y luego dicen que la tele engorda).

Sé que en su tiempo fracasaron las emisiones que hizo TV3 usando este tipo de formato (¿alguien recuerda el PAL-plus?), así como los intentos de la otrora Canal Satélite Digital para crear un canal de películas emitidas exclusivamente en 16:9. Pero eran otros tiempos en los que el número de televisores panorámicos eran franca minoría. No dispongo de datos fiables, pero me juego uno de los cuatro televisores que pululan por mi casa a que, en la actualidad, el número de televisores panorámicos en España supera con claridad a los convencionales (paradójica frase, una vez releída, pues mi propia tesis es que lo convencional, ahora, es lo estirado). Invito a una caña al que encuentre un bar donde emitan habitualmente fútbol, situado en una población superior a 10.000 habitantes, y que todavía disponga de un televisor de los “cuadrados”.

Encima, ahora resulta realmente difícil encontrar en el mercado un televisor que no sea HD Ready (y, por otro lado, ¿quién lo iba a comprar?), a pesar de que sólo podrá disfrutar de dicha característica si lo acopla al reproductor apropiado (ya sea DVD, PC, videoconsola, o lo que venga).

Así que, señores operadores de televisión de este viejo y cansado país (y aquí incluyo también a los satelitales y los cableados), les propongo una idea que les pondrá en el disparadero: el primero que ose a realizar emisiones panorámicas de forma habitual, o incluso se atreva a dar el salto (aunque sea de forma esporádica) a la alta definición, dará dos veces. Y, aunque fracasara en el intento, siempre quedaría en los anales de la historia de los medios de difusión españoles por ser el primero.

Y si cuela, cuela.

Valora este apunte

1 thought on “Televisión en formato panorámico (o incluso en alta definición): el que dé primero, dará dos veces

Deja un comentario