ZP: Tanto nadar, para, al final, morir en la orilla

Dos años llevamos de profunda crisis y, al final, el gobierno se ha plegado a las recetas neo-liberales de toda al vida: el déficit se reduce necesariamente mediante recortes sociales.

Siempre pagan los mismos los desmanes de otros. ¿De verdad no hay recetas económicas más imaginativas? ¿Tan fuertes son las ligaduras y las condiciones de contorno para que las soluciones sean siempre similares? ¿Es que nadie es capaz de proponer alternativas?

Cada vez más pienso que la gestión económica de un país son habas contadas, y que la única dificultad radica en vencer las fuertes inercias existentes.

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