Máquina dispensadora de cirios
El canguro me ha comunicado que en una pequeña iglesia de Pals, Girona, han colocado una máquina dispensadora de cirios, similar a la de los refrescos:
Curioso, ¿no?
El canguro me ha comunicado que en una pequeña iglesia de Pals, Girona, han colocado una máquina dispensadora de cirios, similar a la de los refrescos:
Curioso, ¿no?
Los tailandeses no se encuentran el el 2007. En su propio calendario, este año es el 2550. Hasta el año 1941 (de nuestra era), el año empezaba hacia el mes de abril, pero por motivos obvios se desplazó el inicio del año al 1 de enero, al igual que en el resto del mundo occidental.
Sin embargo, la fiesta tradicional de celebración del año nuevo (Songkran, o สงกรานต์, en Thai) sigue celebrándose en toda Tailandia y es una de sus fiestas más tradicionales y divertidas. Este año, dicha fiesta coincide con el 13 de abril, viernes, por lo que es una buena oportunidad para alargar un poco las vacaciones de semana santa y acercarse por esta exótica zona.
Como muchas otras festividades que se celebran en el inicio de primavera en todo el mundo (como, por ejemplo, nuestras Fallas), durante esos días los tailandeses realizan algunos ritos de purificación, despidiéndose de todo lo viejo e inútil y renovándose para la nueva temporada. Aunque, en este caso, la purificación va asociada al agua. Por eso podemos decir que el Songkran es la gran fiesta del agua de Tailandia.
Lo que empezó siendo simplemente una fiesta en la que la gente acudía a los templos y ríos a purificarse con agua, perfumes florales y una especie de engrudo con el que se hacen algunas marcas en la frente y mejillas, pasó a ser una fiesta en la calle en la que la gente iba provista de recipientes de agua deseando a los demás un feliz año nuevo (sawadi pi mai, o สวัสดีปีใหม่) y vertiendo una pequeña cantidad de agua sobre la persona felicitada, generalmente sobre el hombro.
Con el tiempo, esta inocente costumbre ha pasado a convertirse en una auténtica batalla campal de agua. Teniendo en cuenta que el mes de abril es uno de los más calurosos en la zona, bien se entiende que esta fiesta se haya popularizado hasta límites insospechados.

En abril de 2001 me encontraba de vacaciones por Chiang Mai, una de las ciudades de Tailandia donde más popular es esta fiesta, y me alojé en el C&C Teak House, un magnífico (y baratísimo) guesthouse situado en una casa completamente construida en madera de teca (zapatos fuera, por favor) a finales del siglo XIX, y regentado por una simpática pareja franco-thai. Yo pensaba que, igual que en Europa, el año nuevo se celebraba por la noche, por lo que la noche antes del Songkran estuve paseando por el centro de la ciudad con una de las bicicletas que el guesthouse pone a disposición de los alojados de manera totalmente gratuita. Vi algunos fuegos artificiales y disfruté de una agradable velada en un local flotante del río escuchando buena música en directo.
Al día siguiente, mucho más temprano de lo que me hubiese gustado, Pierre, el encargado, se pasó por todas las habitaciones para despertarnos y para que nos apuntáramos a disfrutar con ellos del Songkram. Después de un estupendo desayuno en el jardín-terraza, llegó un pick-up en el que cargamos varios bidones de agua, muchísimas cervezas, y nos subimos todos los que estábamos allí alojados (el hotel es pequeño: no más de 10 habitaciones).
Primer destino: la fábrica de hielo. Compramos varias barras de hielo y las sumergimos en los bidones. Pronto, la temperatura de los bidones bajó de los 30º originales (ya muy temprano hace mucho calor) a bastante por debajo de los 15º. El propósito es obvio: resulta muchísimo más divertido lanzar agua helada que agua a temperatura ambiente: la sorpresa del “contrario” os la podéis imaginar.

Conforme iba gastándose el agua, el hielo y las cervezas, íbamos reponiendo el cargamento, cada vez con más risas y más alegría, y sintiéndonos todos los allí presentes (franceses, españoles, australianos, norteamericanos, tailandeses,…) un mismo equipo.
En fin, fue una fiesta inolvidable que permanecerá siempre en mi recuerdo. Os recomiendo que alguna vez la podáis disfrutar vosotros también.
Hay quién dice que el mobiliario de IKEA es de baja calidad, mientras otros alaban su diseño.
Lo que sí queda claro es su versatilidad. En el blog Ikea Hacker podéis ver cómo un simple puf solsta pällbo se puede convertir en una práctica CPU de ordenador:
Eso sí, si finalmente os decidís a montarlo, tened cuidado con apretar demasiado con la llave Allen.
Hace unas semanas escribí un artículo, al que titulé Las tres Españas, y que no fue más que un desahogo ideológico que necesitaba escribir, más que nada, como medida de higiene mental.
El caso es que, revisando las estadísticas de acceso, me encontré con que es uno de los artículos más vistos, lo cual me sorprendió sobremanera, pues doctores tiene la política, como para que la gente me vaya haciendo caso…
Pero lo más sorprendente fue que la mayor parte de dichas visitas procedían de… Colombia. ¡Qué raro!
Me puse a indagar en mis fuentes de información habituales (el Google y, a veces, la Wikipedia) y no encontré nada, salvo ciertas referencias a personajes ilustres como Paul Preston y Quequé.
Hasta que llegué aquí. ¡Sorpresa! ¿Me plagian? ¡Ja, ja, ja!
Desde entonces, supongo que dichos visitantes participan en algún trabajo colectivo de tipo académico. ¿Es, efectivamente, así? A ver si alguno de nuestros amigos colombianos que me suelen visitar pueden dejar algún comentario al respecto.